Sermón de David Rivero predicado en la IBAO el 28 de Diciembre de 2014.
Título: La promesa de Dios de permanecer con su pueblo.
Lecturas: Jer 29:1-13
Enlace al sermón en Audio.
Apuntes:
Cuando pasamos por momentos de dolor o aflicción podemos encontrar consuelo si un familiar nos dice que estará pensando en nosotros y no se olvidan de nosotros. Al usar esa expresión manifiesta dos cosas: 1) tenemos amor por esa persona y no nos es indiferente, y también 2) manifiesta nuestra impotencia, porque pensar en ese ser querido es lo único que podemos hacer, no podemos ayudarle más.
Así estas palabras que todos usamos y que todos recibimos con agrado, no significa nada en concreto. Pero en Jer 29:11 tenemos una frase parecida de parte de Dios para su pueblo, y viene a decirle más o menos "pensaré en vosotros". Pero hay una gran diferencia entre los pensamientos de Dios y los nuestros, porque Dios piensa en nosotros de forma continua, permanentemente. En ningún momento dejará de pensar en nosotros ( Psa 40:17 - el salmista refleja la idea de Jeremías).
Dios nos dice cuáles son sus pensamientos, y no son pensamientos para mal, como a veces hacemos nosotros, sino que son pensamientos de paz y son pensamientos poderosos, no como los nuestros que son impotentes. Dios tiene poder para auxiliarnos, por eso sus pensamientos son pensamientos de poder.
Ahora bien, el contexto de este versículo es una carta que envía Jeremías a los cautivos de Babilonia, gente que no lo está pasando bien, y cuyo cautiverio se había dicho que duraría 70 años. Y el pueblo de Israel está en Babilonia como castigo por el Señor, y además había 2 peligros: 1) falsos profetas, que proclamaban la falsa esperanza de que no había que escuchar a Jeremias, sino que debían luchar para liberarse por sí mismos, y 2) la desesperación de tener que esperar en ese cautiverio.
Así ,Dios tiene el propósito de que no desesperen y les manda esta carta para que no tengan falsas esperanzas, sino esperanzas bien fundamentadas. Cada año, al llegar el final de año, escuchamos mensajes que nos hacen tener falsas esperanzas, que nos hacen creer que al dar la vuelta al calendario las cosas van a mejorar. Pero Dios nos dice que el nos tiene en mente y que tiene un plan eterno para cada uno de nosotros. Por eso debemos tener esperanza fundada en Dios de que Él tiene las cosas controladas, y no debemos caer en la desesperación (Eph 1:9-11). El plan de Dios se cumplirá y debemos saber que este mundo de desorden está controlado por Dios. Y en el designio de la voluntad de Dios están todas las circunstancias buenas y no tan buenas que nos han sucedido. Todo ocurre conforme al plan eterno de Dios, y Dios nos tiene permanentemente en mente..... se acuerda de nosotros. Dios se apiada de nosotros permanentemente.
El pueblo de Judá estaba cautivo y Dios les manda esta carta, porque Dios no se ha olvidado de ellos, de forma que cuando el pueblo está en un país ajeno y cuando pasean por calles que no son su tierra y cuando hicieran lo que hicieran, Dios estaba pensando en ellos, porque el propósito de Dios les incluía a ellos. Y de la misma forma Dios nos tiene presentes a cada uno de sus hijos, y estamos incluidos en sus designios eternos, en sus pensamientos, y aunque nosotros nos encontremos en circunstancias que escapan de nuestro control, y no veamos la salida, sabemos que Dios está en control, y que Él sí que conoce la salida y el propósito de nuestra circunstancia. Dios gobierna todo lo que nos sucede, no improvisa, sino que sigue su propio plan.
Psa 117:19 hace hincapié en este asunto. A veces nos quedamos perplejos preguntándonos por qué nos suceden algunas cosas. Preguntamos a Dios el por qué y para qué de lo que nos ocurre, pero debemos confiar en que Dios tiene un propósito bueno en aquello, aunque muchas veces reaccionamos en incredulidad.
Muchas veces nosotros mismos no podemos concretar nuestros pensamientos. A veces no sabemos que decisión tomar. Pero Dios no es así, sino que Dios ha hecho un pacto con su pueblo y lo ha sellado. Dios no duda, ni nada le sorprende.
Además los pensamientos de Dios conducen a un fin esperado. Los pensamientos de Dios son pensamientos de paz. Lo que sorprende es que Dios tenga pensamientos de paz para los hombres que han sido rebeldes contra él. Para entender esto debemos verlo a la luz de Jesucristo y del N.T.:
• Col 1:15ss, presenta a Cristo como el Dios eterno que tiene toda la plenitud de Cristo. Y este Cristo (v20) fue puesto como mediador y reconciliador. Dios había elegido dejar un remanente de aquel pueblo de Judá, igual que hace con nosotros ahora.
• Rom 4:24-25, nos aclara que Dios entregó a su hijo para nuestra reconciliación. Lejos de alejarse, Dios se acercó a su pueblo, y no ejerció el juicio que merecíamos sobre nosotros, sino que lo hizo sobre su propio hijo. Tenemos una reconciliación segura con Dios, pero el diablo nos pone la semilla de la duda y nosotros nos aliamos con ella. Por eso Dios manda esta carta a su pueblo, para que sepamos que todo está bajo su designio.
• Jer 31:17, marca la esperanza para los que estaban en el exilio, y también la hay para nosotros.
1 Co 15 nos incita a permanecer firmes y constantes, sabiendo que nuestro trabajo no es en vano, aunque sea en Babilonia. Y ese es el propósito de Dios en nosotros: Ef 5:25, ser una iglesia Santa y sin mancha.
Nosotros sólo vemos nuestras circunstancias presentes y nos alarmamos, pero Dios ve el fin de las cosas. Y en nuestras circunstancias solemos escuchar a aquellos que nos dan falsas esperanzas y nos desesperamos, pero Dios ve el fin. Nuestro fin es la gloria con Dios. No sabemos que circunstancias tendremos que afrontar en el futuro. Habrá cosas que no están en nuestras manos, que tendremos que dejar en las manos de Dios.
¿Cuál debe ser pues nuestra respuesta a Dios si somos conscientes de todo esto? Debemos someternos a él, de forma que, en medio de las pruebas, podamos asirnos de las promesas de Dios y confiemos en el plan de Dios y en la victoria final. Sometámonos a la voluntad de Dios sean cuales sean las circunstancias. No hay nada que temer, porque todo sigue el plan de Dios. Y esta actitud nos lleva al gozo, al gozo de sabernos salvos por Dios, de saber que aquel que debe estar en control, lo está.
Tengamos pues en Dios esa sumisión, esa paz y ese gozo.
Blog de edificación cristiana y repositorio del material que voy preparando y usando como parte del Cuerpo de Cristo, que es la Iglesia, y concretamente como miembro de la Iglesia Bautista de Alameda de Osuna.
domingo, 11 de enero de 2015
El nacimiento de Cristo
Sermón de David Rivero predicado en la IBAO el 21 de Diciembre de 2014.
Título: El nacimiento de Cristo
Lecturas: Mt 2:1-12
Enlace al sermón en Audio.
Apuntes.
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En este pasaje hay algunas lecciones sobre la adoración y sobre Cristo. 5 enseñanzas
• Jesús es el Rey de los judios y merecía ser adorado
• Jesús merece La adoración de todo el mundo
• Dios controla la creación y mueve el universo para que Jesús sea adorado
• Jesús es un problema para los que no quieren adorarle
• ¿Que es adorar al Señor? Reconocer su autoridad y superioridad. Debe ser gozosa y que implique sacrificio por parte del adorador.
• Jesús es el Rey de los judios y merecía ser adorado
Esta historia tiene que ver con un bebe que ha sido designado para ser Rey de los Judíos (v2). Pero este bebé no sólo sería una autoridad, sino que era alguien especial, porque estaba predicho que sería el Mesías. Herodes era el Rey impuesto por los romanos en Palestina, pero no iba a ser el Mesías. El Mesías era alguien que tendría la autoridad absoluta y que cumpliría con las profecías mesiánicas del A.T., o sea que el objeto de la adoración de estos magos era el Mesías, no el Rey.
Los magos supieron del Mesías y buscaron la forma de llegar a Él. Herodes también oye del Mesías e investiga acerca de él, pero a diferencia de Ana y Simeón (Luc) Herodes no estaba esperando al mesías. Así que consultó a los escribas y estos le respondieron con Miq 5:2. Claro, que Herodes preguntó "donde" nacería, pero si hubiera preguntado "quien nacería" probablemente le hubieran contestado con toda la revelación del mesías contenida en Miq 5, donde se dice que el Mesías sería un Rey que estaría por encima de todos los demás Reyes, que sería preexistente (Juan 1:1), era eterno. También en Miq 5:4 se dice que sería un Dios Universal.
• Jesús merece La adoración de todo el mundo
El resto del mundo está representado por los Magos, y en el evangelio de Mateo, que enfatiza que Cristo es Rey, no se menciona el pasaje de la adoración de los pastores, pero si se menciona que hay gente de otras naciones que vienen a adorar a Cristo (los Magos), lo cual revela que Cristo es un Rey universal. Así, vemos un evangelio que estaba escrito para los Judíos, y comienza con unos gentiles extranjeros viniendo a adorar al Mesías. Pero vemos que mateo empieza con este mensaje de que Cristo es para todos, sino que termina su evangelio de la misma forma, con la gran comisión.
Isa 60:3 también enfatiza que este era un Mesías para todos (incluidos los gentiles)
• Dios controla la creación y mueve el universo para que Jesús sea adorado.
Esta es la gran meta para todos los hombres: que todos adoren a Cristo. ¿Cómo se desplazó una estrella toda la distancia que lo hizo para indicar a los Magos el camino a seguir? A pesar de las conjeturas científicas, no lo sabemos. La Biblia no está interesada en darnos este tipo de explicaciones, por lo que no debemos basar nuestra fe en estas cuestiones periféricas. La cuestión clave es ver lo que estos acontecimientos nos cuentan acerca de Dios.
Dios mueve cielo y Tierra para que la creación adore a Dios (Mat 24:14). Esta es la voluntad de Dios para todas las personas, y por eso tenemos que evangelizar. Para que algunos adoren Dios tiene que mover una estrella, para otros hace falta que salga un edicto, otros necesitan que nosotros vayamos y les hablemos de Cristo. La clave es que la gente venga y vea al Mesías.
• Jesús es un problema para los que no quieren adorarle
Hay dos tipos de personas:
A) los que escuchan y no hacen nada, como los escribas (v4) que siendo preguntados, contestaron con el dato pero no reaccionaron. Los que deberían estar más interesados permanecen indiferentes, y lo hacen en medio de un run-run acerca de los Magos que venían, y esto es algo que turbó a toda Jerusalem (v3) pero los religiosos no tuvieron interés.
B) por otro lado hay quién se opone, porque se sienten amenazados por lo que el Mesías representa y por el poder que podrían perder. Estos están representados en Herodes, el cual intenta aniquilar al Mesías para evitar que su poder le pueda eclipsar.
¿Quién soy yo? ¿Soy de los que escuchan y no hacen nada, o de los que lo rechazan?
• ¿Que es adorar al Señor? Reconocer su autoridad y superioridad. Debe ser gozosa y que implique sacrificio por parte del adorador
Lo primero que significa adorar a Dios es reconocer la superioridad y autoridad de Cristo sobre nosotros.
En segundo lugar es reconocimiento de nuestra inferioridad y nuestro sometimiento de esa jerarquía. (v14)
También (v10) vemos que ese reconocimiento de la autoridad y superioridad de Cristo ha de ser hecho con gozo. Vemos que los magos se regocijaron con muy grande gozo. Cuando yo alabo a Dios, ¿lo hago regocijándome, regocijándome con gozo o regocijándome con muy grande gozo?
Algún día toda la creación doblará su rodilla ante el Señor, pero no todos lo harán con grande gozo.
Por último vemos que la adoración a Dios implica un sacrificio (Hechos 17:25). Dios no necesita de nuestros regalos, ni acepta sobornos, pero los Magos estaban reconociendo que aquel niño representaba para ellos mucho más que las cosas más caras que ellos pudieran tener. Los regalos eran parte de la adoración.
¿Para qué hemos venido hoy aquí? Puede ser que vengamos por obligación o puede ser que vengamos porque Dios sea nuestro gozo y vengamos a estar en comunión con los hermanos ante él, y que mostremos que Dios es más importante que las cosas más importantes que tenemos.
Título: El nacimiento de Cristo
Lecturas: Mt 2:1-12
Enlace al sermón en Audio.
Apuntes.
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En este pasaje hay algunas lecciones sobre la adoración y sobre Cristo. 5 enseñanzas
• Jesús es el Rey de los judios y merecía ser adorado
• Jesús merece La adoración de todo el mundo
• Dios controla la creación y mueve el universo para que Jesús sea adorado
• Jesús es un problema para los que no quieren adorarle
• ¿Que es adorar al Señor? Reconocer su autoridad y superioridad. Debe ser gozosa y que implique sacrificio por parte del adorador.
• Jesús es el Rey de los judios y merecía ser adorado
Esta historia tiene que ver con un bebe que ha sido designado para ser Rey de los Judíos (v2). Pero este bebé no sólo sería una autoridad, sino que era alguien especial, porque estaba predicho que sería el Mesías. Herodes era el Rey impuesto por los romanos en Palestina, pero no iba a ser el Mesías. El Mesías era alguien que tendría la autoridad absoluta y que cumpliría con las profecías mesiánicas del A.T., o sea que el objeto de la adoración de estos magos era el Mesías, no el Rey.
Los magos supieron del Mesías y buscaron la forma de llegar a Él. Herodes también oye del Mesías e investiga acerca de él, pero a diferencia de Ana y Simeón (Luc) Herodes no estaba esperando al mesías. Así que consultó a los escribas y estos le respondieron con Miq 5:2. Claro, que Herodes preguntó "donde" nacería, pero si hubiera preguntado "quien nacería" probablemente le hubieran contestado con toda la revelación del mesías contenida en Miq 5, donde se dice que el Mesías sería un Rey que estaría por encima de todos los demás Reyes, que sería preexistente (Juan 1:1), era eterno. También en Miq 5:4 se dice que sería un Dios Universal.
• Jesús merece La adoración de todo el mundo
El resto del mundo está representado por los Magos, y en el evangelio de Mateo, que enfatiza que Cristo es Rey, no se menciona el pasaje de la adoración de los pastores, pero si se menciona que hay gente de otras naciones que vienen a adorar a Cristo (los Magos), lo cual revela que Cristo es un Rey universal. Así, vemos un evangelio que estaba escrito para los Judíos, y comienza con unos gentiles extranjeros viniendo a adorar al Mesías. Pero vemos que mateo empieza con este mensaje de que Cristo es para todos, sino que termina su evangelio de la misma forma, con la gran comisión.
Isa 60:3 también enfatiza que este era un Mesías para todos (incluidos los gentiles)
• Dios controla la creación y mueve el universo para que Jesús sea adorado.
Esta es la gran meta para todos los hombres: que todos adoren a Cristo. ¿Cómo se desplazó una estrella toda la distancia que lo hizo para indicar a los Magos el camino a seguir? A pesar de las conjeturas científicas, no lo sabemos. La Biblia no está interesada en darnos este tipo de explicaciones, por lo que no debemos basar nuestra fe en estas cuestiones periféricas. La cuestión clave es ver lo que estos acontecimientos nos cuentan acerca de Dios.
Dios mueve cielo y Tierra para que la creación adore a Dios (Mat 24:14). Esta es la voluntad de Dios para todas las personas, y por eso tenemos que evangelizar. Para que algunos adoren Dios tiene que mover una estrella, para otros hace falta que salga un edicto, otros necesitan que nosotros vayamos y les hablemos de Cristo. La clave es que la gente venga y vea al Mesías.
• Jesús es un problema para los que no quieren adorarle
Hay dos tipos de personas:
A) los que escuchan y no hacen nada, como los escribas (v4) que siendo preguntados, contestaron con el dato pero no reaccionaron. Los que deberían estar más interesados permanecen indiferentes, y lo hacen en medio de un run-run acerca de los Magos que venían, y esto es algo que turbó a toda Jerusalem (v3) pero los religiosos no tuvieron interés.
B) por otro lado hay quién se opone, porque se sienten amenazados por lo que el Mesías representa y por el poder que podrían perder. Estos están representados en Herodes, el cual intenta aniquilar al Mesías para evitar que su poder le pueda eclipsar.
¿Quién soy yo? ¿Soy de los que escuchan y no hacen nada, o de los que lo rechazan?
• ¿Que es adorar al Señor? Reconocer su autoridad y superioridad. Debe ser gozosa y que implique sacrificio por parte del adorador
Lo primero que significa adorar a Dios es reconocer la superioridad y autoridad de Cristo sobre nosotros.
En segundo lugar es reconocimiento de nuestra inferioridad y nuestro sometimiento de esa jerarquía. (v14)
También (v10) vemos que ese reconocimiento de la autoridad y superioridad de Cristo ha de ser hecho con gozo. Vemos que los magos se regocijaron con muy grande gozo. Cuando yo alabo a Dios, ¿lo hago regocijándome, regocijándome con gozo o regocijándome con muy grande gozo?
Algún día toda la creación doblará su rodilla ante el Señor, pero no todos lo harán con grande gozo.
Por último vemos que la adoración a Dios implica un sacrificio (Hechos 17:25). Dios no necesita de nuestros regalos, ni acepta sobornos, pero los Magos estaban reconociendo que aquel niño representaba para ellos mucho más que las cosas más caras que ellos pudieran tener. Los regalos eran parte de la adoración.
¿Para qué hemos venido hoy aquí? Puede ser que vengamos por obligación o puede ser que vengamos porque Dios sea nuestro gozo y vengamos a estar en comunión con los hermanos ante él, y que mostremos que Dios es más importante que las cosas más importantes que tenemos.
07 - Los peligros del pueblo de Dios: La suciedad moral
Sermón de David Rivero predicado en la IBAO el 14 de Diciembre de 2014.
Título: 07 - Los peligros del pueblo de Dios: La suciedad moral
Lecturas: 2 Chr 29:3-5, 15-16
Enlace al sermón en Audio.
Apuntes:
Todo se ensucia con el paso del tiempo, y buena parte de nuestras fuerzas y energía la invertimos en limpiar. Y entendemos que hay diferentes tipos de suciedad: suciedad física y suciedad moral. Esa suciedad moral se mete en nuestras vidas, en nuestros corazones, en nuestras iglesias, etc... Así la suciedad moral se mete en todas partes (igual que la física) y no solo ensucia, sino que termina arruinando aquello que "mancha". La buena noticia es que igual que hay productos para limpiar la suciedad física, la suciedad moral también se puede limpiar.
En la lectura de hoy (2 Chr 29) vemos a Ezequías limpiando moralmente al pueblo de Israél, ya que cuando ascendió al trono se lo encontró bastante sucio.
Y todos nosotros necesitamos de una limpieza espiritual con cierta regularidad. Que la sociedad necesite un lavado moral no nos sorprende. Si lo decimos de la iglesia (sobre todo las de otros) nos parece casi normal. Pero si se dice de nosotros mismos, lo rechazamos.
La iglesia es una extensión de sus miembros, y un lavado de los individuos contribuye a la limpieza de la propia Iglesia.
• El peligro de la suciedad moral
• La suciedad moral necesita un tratamiento inteligente
• Esa mugre moral necesita un tratamiento riguroso.
--------------------------------
• El peligro de la suciedad moral
El pueblo de Israel tenía mucha suciedad moral y necesitaba un buen lavado. 2 Chr 28:16-20 nos muestra como Acaz busca la alianza de los pueblos extranjeros. En 2 Chr 29:9 vemos la consecuencia de esto que hizo el Rey: unos murieron y otros están en el exilio, pero lo más grave es lo que vemos en el v.7: el templo se ha cerrado. En lugar de buscar a aquel que les podía sacar de aquella situación, se apartaron de Él y cerraron su templo.
Ezequías, el hijo de Acaz, tenía claro que todo lo que estaba pasando era culpa de las decisiones de su padre (v.8)y ve la urgencia de la reparación del templo como su primera tarea, lo principal, lo fundamental era eso. La rebelión contra Dios no es algo banal, no es inocua, ni menor, sino que tiene consecuencias, porque Dios no puede tolerar el pecado. Así, cuando Dios ve pecado en su pueblo, eso mueve a Dios a ira y toma medidad para que su pueblo se arrepienta.
• La suciedad moral necesita un tratamiento inteligente
El primer plan de choque debía ser restaurar la comunión del pueblo con Dios, porque la invasión por parte de los pueblos enemigos era consecuencia del pecado del pueblo. Así, en 2 Ch 29:4, leemos que Ezequías empezó por los líderes espirituales, y les dijo que debían limpiarse para poder santificar el santuario de Dios y sacar de el la inmundicia. Así, cada uno es responsable ante Dios, y necesitamos de una renovación espiritual, como los levitas. No podemos esperar que la limpieza se haga de Fuera hacia adentro, sino que debía ser una limpieza de dentro hacia afuera.
Así, los levitas se conformaron ante el Rey Acaz y obedecieron a los hombres antes que a Dios. Por eso, esa negligencia moral cometida por los levitas, debía ser limpiada. Nosotros también debemos tener cuidado con nuestra negligencia moral, porque esa es la que nos lleva a la suciedad moral. Debemos, pues, limpiarnos.
En primer lugar tuvieron que tratar el pecado del descuido, dejadez o negligencia. Cuando abrieron el templo, lo primero que se encontraron fue el fruto de su negligencia. Vemos que había mucho que limpiar, por lo que deducimos que el templo pasó mucho tiempo cerrado.
En segundo lugar, tuvieron que tratar con la mugre que ellos mismos habían traído, por ejemplo un altar idólatra (2 Ki 16:18). Esta era una suciedad aún mayor que la propia suciedad acumulada por el paso de los años. Era una suciedad peor que se había establecido en el templo, en los sacerdotes levitas (que colaburaron) y en los corazones del pueblo de Dios. Nosotros hacemos lo mismo cuando vemos cosas de este mundo wue nos gustan y que las incorporamos a nuestras vidas.
En tercer lugar estaba la mugre escondida (2 Chr 29:19 ss). Cuando los sacerdotes entraron a lo mas adentro de la casa de Jehová. Sabemos que el lugar santísimo era un lugar reservado para el sumo sacerdote, y vemos que la limpieza que se hizo fue también de aquellas partes que estaban ocultas a los ojos del pueblo, pero no estaba oculta a los ojos de Dios. Igual debemos hacer nosotros, limpiando nuestro interior, aunque sean cosas que no vea la gente.
¿Qué suciedad hemos dejado que nos cubra a nosotros con el paso de los años? La dejadez y el descuido espiritual a veces está presente en nuestras vidas, y debemos prestar atención a ello y tomárnoslo muy en serio (como Ezequías y los levitas). Todos hemos sido negligentes, hemos incorporado nuestra propia suciedad que hemos adquirido de la sociedad, y tenemos nuestra propia suciedad oculta. Y la limpieza debe ser total y profunda para traer bendición a nuestras vidas, y debemos tratar el pecado como lo que es.
Esto no es un trabajo fácil, ni se soluciona rápidamente, sino que es algo que necesita de un trabajo constante por nuestra parte.
• Esa mugre moral necesita un tratamiento riguroso
El tratamiento de la suciedad espiritual, es un trabajo minucioso y completo (2 Chr 29:16 y 18). Los sacerdotes sacaron todo lo que no correspondía al Señor y a su templo, lo sacaron y lo tiraron. Así los levitas habían limpiado lo grande y lo pequeño, la casa y su contenido.... A veces nosotros nos centramos en algunos pecados grandes, pero desvuidamos algún pecado que consideramos menor y que aceptamos en nuestra vida.
Y no sólo sacaron toda la inmundicia, sino que restituyeron todo lo que había sido sacado del templo previamente (2 Chr 29:19). Así no solo hemos de sacar lo que no corresponde, sino que somos animados a introducir aquello que debía estar allí desde el principio.
Vemos que toda la inmundicia fue echada en el torrente de Cedrón. Y esto parece un detalle menor, pero el detalle es que los levitas llevaron aquella basura a un lugar que la hiciera desaparecer. No querían volver a ver aquello. Debía desaparecer, y las aguas torrenciales del torrente de Cedrón era el lugar perfecto para que toda aquella inmundicia no quedara aparcada en algún lugar que en el futuro nos permitiera volver a ella.
Así debemos actuar nosotros: debemos enfrentar TODO nuestro pecado (no centrarnos sólo en los pecados "gordos") y debemos alejar esos pecados de nosotros de forma definitiva.
¿Y cuál fue la consecuencia de esta limpieza? La consecuencia de la pureza espiritual es el gozo y la alegría: 2 Chr 29:30, 2 Chr 29:36, 2 Chr 29:26-27 (vemos que el pueblo canta al Señor)
En toda esta historia vemos que Satanás obtuvo una victoria debido a su gran mentira de que seguir al Señor es algo aburrido y triste, y que vamos a estar oprimidos. Por eso nos engaña para que nos revolquemos en la mugre, pero la limpieza espiritual trae gozo y alegría.
Nuestra sociedad sufre muchísimo debido al pecado que tiene. Satanás nos hace ver aquello que el mundo da como algo que nos va a traer gozo, pero nosotros sabemos que cuando nos limpiamos espiritualmente es ciando realmente tenemos gozo.
Empecemos pues con el pecado de la negligencia que nos posee y hagámoslo ya. Comencemos a depurarnos y limpiarnos espiritualmente, y no lo hagamos por nosotros mismos, busquemos la fuerza de Dios para tener éxito (Jer 13:23). Nosotros no podemos lavarnos por nosotros mismos (esta es la mala noticia), por lo que debemos buscas a aquel que sí puede limpiarnos: Dios, a través de la sangre de Cristo (esta es la buena noticia)
Título: 07 - Los peligros del pueblo de Dios: La suciedad moral
Lecturas: 2 Chr 29:3-5, 15-16
Enlace al sermón en Audio.
Apuntes:
Todo se ensucia con el paso del tiempo, y buena parte de nuestras fuerzas y energía la invertimos en limpiar. Y entendemos que hay diferentes tipos de suciedad: suciedad física y suciedad moral. Esa suciedad moral se mete en nuestras vidas, en nuestros corazones, en nuestras iglesias, etc... Así la suciedad moral se mete en todas partes (igual que la física) y no solo ensucia, sino que termina arruinando aquello que "mancha". La buena noticia es que igual que hay productos para limpiar la suciedad física, la suciedad moral también se puede limpiar.
En la lectura de hoy (2 Chr 29) vemos a Ezequías limpiando moralmente al pueblo de Israél, ya que cuando ascendió al trono se lo encontró bastante sucio.
Y todos nosotros necesitamos de una limpieza espiritual con cierta regularidad. Que la sociedad necesite un lavado moral no nos sorprende. Si lo decimos de la iglesia (sobre todo las de otros) nos parece casi normal. Pero si se dice de nosotros mismos, lo rechazamos.
La iglesia es una extensión de sus miembros, y un lavado de los individuos contribuye a la limpieza de la propia Iglesia.
• El peligro de la suciedad moral
• La suciedad moral necesita un tratamiento inteligente
• Esa mugre moral necesita un tratamiento riguroso.
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• El peligro de la suciedad moral
El pueblo de Israel tenía mucha suciedad moral y necesitaba un buen lavado. 2 Chr 28:16-20 nos muestra como Acaz busca la alianza de los pueblos extranjeros. En 2 Chr 29:9 vemos la consecuencia de esto que hizo el Rey: unos murieron y otros están en el exilio, pero lo más grave es lo que vemos en el v.7: el templo se ha cerrado. En lugar de buscar a aquel que les podía sacar de aquella situación, se apartaron de Él y cerraron su templo.
Ezequías, el hijo de Acaz, tenía claro que todo lo que estaba pasando era culpa de las decisiones de su padre (v.8)y ve la urgencia de la reparación del templo como su primera tarea, lo principal, lo fundamental era eso. La rebelión contra Dios no es algo banal, no es inocua, ni menor, sino que tiene consecuencias, porque Dios no puede tolerar el pecado. Así, cuando Dios ve pecado en su pueblo, eso mueve a Dios a ira y toma medidad para que su pueblo se arrepienta.
• La suciedad moral necesita un tratamiento inteligente
El primer plan de choque debía ser restaurar la comunión del pueblo con Dios, porque la invasión por parte de los pueblos enemigos era consecuencia del pecado del pueblo. Así, en 2 Ch 29:4, leemos que Ezequías empezó por los líderes espirituales, y les dijo que debían limpiarse para poder santificar el santuario de Dios y sacar de el la inmundicia. Así, cada uno es responsable ante Dios, y necesitamos de una renovación espiritual, como los levitas. No podemos esperar que la limpieza se haga de Fuera hacia adentro, sino que debía ser una limpieza de dentro hacia afuera.
Así, los levitas se conformaron ante el Rey Acaz y obedecieron a los hombres antes que a Dios. Por eso, esa negligencia moral cometida por los levitas, debía ser limpiada. Nosotros también debemos tener cuidado con nuestra negligencia moral, porque esa es la que nos lleva a la suciedad moral. Debemos, pues, limpiarnos.
En primer lugar tuvieron que tratar el pecado del descuido, dejadez o negligencia. Cuando abrieron el templo, lo primero que se encontraron fue el fruto de su negligencia. Vemos que había mucho que limpiar, por lo que deducimos que el templo pasó mucho tiempo cerrado.
En segundo lugar, tuvieron que tratar con la mugre que ellos mismos habían traído, por ejemplo un altar idólatra (2 Ki 16:18). Esta era una suciedad aún mayor que la propia suciedad acumulada por el paso de los años. Era una suciedad peor que se había establecido en el templo, en los sacerdotes levitas (que colaburaron) y en los corazones del pueblo de Dios. Nosotros hacemos lo mismo cuando vemos cosas de este mundo wue nos gustan y que las incorporamos a nuestras vidas.
En tercer lugar estaba la mugre escondida (2 Chr 29:19 ss). Cuando los sacerdotes entraron a lo mas adentro de la casa de Jehová. Sabemos que el lugar santísimo era un lugar reservado para el sumo sacerdote, y vemos que la limpieza que se hizo fue también de aquellas partes que estaban ocultas a los ojos del pueblo, pero no estaba oculta a los ojos de Dios. Igual debemos hacer nosotros, limpiando nuestro interior, aunque sean cosas que no vea la gente.
¿Qué suciedad hemos dejado que nos cubra a nosotros con el paso de los años? La dejadez y el descuido espiritual a veces está presente en nuestras vidas, y debemos prestar atención a ello y tomárnoslo muy en serio (como Ezequías y los levitas). Todos hemos sido negligentes, hemos incorporado nuestra propia suciedad que hemos adquirido de la sociedad, y tenemos nuestra propia suciedad oculta. Y la limpieza debe ser total y profunda para traer bendición a nuestras vidas, y debemos tratar el pecado como lo que es.
Esto no es un trabajo fácil, ni se soluciona rápidamente, sino que es algo que necesita de un trabajo constante por nuestra parte.
• Esa mugre moral necesita un tratamiento riguroso
El tratamiento de la suciedad espiritual, es un trabajo minucioso y completo (2 Chr 29:16 y 18). Los sacerdotes sacaron todo lo que no correspondía al Señor y a su templo, lo sacaron y lo tiraron. Así los levitas habían limpiado lo grande y lo pequeño, la casa y su contenido.... A veces nosotros nos centramos en algunos pecados grandes, pero desvuidamos algún pecado que consideramos menor y que aceptamos en nuestra vida.
Y no sólo sacaron toda la inmundicia, sino que restituyeron todo lo que había sido sacado del templo previamente (2 Chr 29:19). Así no solo hemos de sacar lo que no corresponde, sino que somos animados a introducir aquello que debía estar allí desde el principio.
Vemos que toda la inmundicia fue echada en el torrente de Cedrón. Y esto parece un detalle menor, pero el detalle es que los levitas llevaron aquella basura a un lugar que la hiciera desaparecer. No querían volver a ver aquello. Debía desaparecer, y las aguas torrenciales del torrente de Cedrón era el lugar perfecto para que toda aquella inmundicia no quedara aparcada en algún lugar que en el futuro nos permitiera volver a ella.
Así debemos actuar nosotros: debemos enfrentar TODO nuestro pecado (no centrarnos sólo en los pecados "gordos") y debemos alejar esos pecados de nosotros de forma definitiva.
¿Y cuál fue la consecuencia de esta limpieza? La consecuencia de la pureza espiritual es el gozo y la alegría: 2 Chr 29:30, 2 Chr 29:36, 2 Chr 29:26-27 (vemos que el pueblo canta al Señor)
En toda esta historia vemos que Satanás obtuvo una victoria debido a su gran mentira de que seguir al Señor es algo aburrido y triste, y que vamos a estar oprimidos. Por eso nos engaña para que nos revolquemos en la mugre, pero la limpieza espiritual trae gozo y alegría.
Nuestra sociedad sufre muchísimo debido al pecado que tiene. Satanás nos hace ver aquello que el mundo da como algo que nos va a traer gozo, pero nosotros sabemos que cuando nos limpiamos espiritualmente es ciando realmente tenemos gozo.
Empecemos pues con el pecado de la negligencia que nos posee y hagámoslo ya. Comencemos a depurarnos y limpiarnos espiritualmente, y no lo hagamos por nosotros mismos, busquemos la fuerza de Dios para tener éxito (Jer 13:23). Nosotros no podemos lavarnos por nosotros mismos (esta es la mala noticia), por lo que debemos buscas a aquel que sí puede limpiarnos: Dios, a través de la sangre de Cristo (esta es la buena noticia)
06. Los peligros del pueblo de Dios: Poner las experiencias subjetivas por encima de La Palabra.
Sermón de David Rivero predicado en la IBAO el 7 de Diciembre de 2014.
Título: 06. Los peligros del pueblo de Dios: Poner las experiencias subjetivas por encima de La Palabra.
Lecturas: 1 Reyes 13:1-26
Enlace al sermón en Audio.
Apuntes:
Salomón ha muerto y Roboam ha comenzado muy mal su reinado, surge Jeroboam y pone sos propias fiestas solemnes y lugares de culto, provocando una división del reino.
<Lectura>
El hombre sufre el peligro de coger las sensaciones subjetivas y las ponemos al lado, o incluso encima, de la Palabra de Dios. Y esto es lo que le pasó a este profeta que había sido enviado por Dios a denunciar la falsa religión de Jeroboam (fin de 1 Re 12)
Hoy vamos a repasar 5 aspectos de la historia de Roboam y este profeta de Dios:
• Dios le da a este hombre una tarea clara y definida
• El profeta responde con un comportamiento admirable
• Un giro inesperado
• Final trágico del profeta
• La verdad permanente que extraemos de esta historia.
• Dios le da a este hombre una tarea clara y definida
1 Re 13:1. El profeta tenía que ir a Betel, Tenía que hablar en público, Tenía que avisar de una señal, y no podía comer y beber allí, ni volver por el mismo camino.
• El profeta responde con un comportamiento admirable
Vemos que el profeta fue siguiendo al pie de la letra las ordenes de Dios: 1 Re 13:1-3. Como al Rey no le hace gracia que alguien denuncie que lo que hace está mal, vemos que le manda arrestar y Dios hace una señal milagrosa sobre este hombre (se le secó - paralizó) y también hace la señal anunciada. Estas señales parece que tienen un efecto en Jeroboam y parece que considera que está delante de Jehová, y pide al profeta que ruegue a Dios para que su mano fuera restaurada (v.6).
Cuando el Rey le ofrece quedarse, el profeta rehusa quedarse porque había recibido la orden de Dios de no quedarse a comer ni beber, ni volver por el mismo camino. Así, (v.10) vemos que el profeta sigue al pie de la letra los mandatos de Dios, desafiando al Rey, desafiando al altar con el falso ídolo. Parece que todo sale bien.
• Un giro inesperado
En el v.11 vemos algo que nos llama la atención: un profeta en Betel. Bet-El había sido constituido como uno de los centros de adoración al becerro, a la nueva religión, etc... Y allí parece que había un profeta de Dios, pero no se nos dice que proclamara la Palabra de dios, ni que luchara contra la adoración al ídolo. Así pensamos que podría ser un antiguo profeta del Dios viviente que se había acomodado a la nueva religión. Pero en el v. 11 vemos cómo sus hijos vienen y le cuentan lo que ha sucedido entre el Rey y el profeta que había venido con todas sus palabras.
Así el profeta de Bet-El debió sentir vergüenza por no haber hecho su trabajo y haber sido necesario que otro lo haga en su lugar. Por esto decide ir en busca de su "compañero de oficio" y le encontró bajo una encina. Pero ¿por qué iría tras el varón de Dios? Seguramente para que al ver el pueblo que este hombre de Dios convive con este profeta de Bet-El, se suavizaría y disimularía su propia negligencia y conseguiría restaurar su propia imagen. Y para conseguirlo recurre al engaño (v.18).
Así este profeta que había sido fiel en casi todo lo que se le había ordenado, confió en una experiencia de otra persona y lo puso por delante de la Palabra de Dios que él mismo había recibido. No verificó el origen ni la veracidad de la información que recibía de un hombre y que iba en contra de lo que Dios le había mandado.
Pero claro, de alguna forma todos los hombres de Dios habían recibido la Palabra de una forma subjetiva, pero este hombre de Dios ya había sido vindicado con la verdad en todo lo que había sucedido, y podía haber comprobado que la Palabra que él había recibido provenía realmente de Dios. Por lo que el profeta de Judá había recibido confirmación del mensaje recibido de parte de Dios.
Así, en lugar de obedecer a Dios hasta el final, sometió su voluntad a una apreciación subjetiva que puso por delante de la Palabra de Dios.
• Final trágico del profeta
Ahora la historia gira, y el profeta de Bet-El le anuncia que Dios le ha dicho que por la desobediencia del profeta de Judá moriría en el camino y no volvería a su casa ni por otro camino, ni por ninguno. Y así vemos el final trágico en los v.24-25.
• La verdad permanente que extraemos de esta historia
Nunca debemos poner las experiencias subjetivas al lado o por encima de la Palabra de Dios. En 2 Tim 3:16 nos dice que toda la escritura es para que el hombre de Dios sea perfecto, y es vigente hoy y siempre. Y además de decir que es necesaria, dice que es suficiente. No hace falta adaptarla ni modificarla.
2 Pe 1:21 dice que la Palabra viene de Dios y no de los hombres. ¿En qué contexto dice Pedro estas palabras? Pues esto viene después de la experiencia de la transfiguración, donde habían visto un poco de la majestad de Dios (2 Pe 1:16-18). Pedro había visto y oído la gloria de Dios. Y teniendo esta experiencia "subjetiva" Pedro pasa a decir que tenemos algo mucho más seguro que esta experiencia personal: La Palabra profética. Juan también nos previene de la existencia de muchos falsos profetas (1 Juan 4:1) y debemos probarlos, para que no seamos engañados.
Así que nosotros tenemos que poner nuestras experiencias personales bajo la Palabra de Dios, y tenemos que interpretarlo a la luz de las escrituras.
Y hoy en día tenemos muchos ejemplos de esto, donde "no importa lo que diga la biblia, porque yo he tenido una experiencia personal". Oímos cosas como "dios me ha dicho que ...." o "he sentido que Dios me mandaba hacer...", pero Dios nos habla sólo a través de su Palabra: La Biblia. Para eso nos la ha dejado.
Muchas veces cuestionamos la Palabra, pero nuestra experiencia no se cuestiona nunca. Lo que sentimos ya tiene la garantía de veracidad. Pero ya Dios nos lo avisa en Jeremías (Jer 23:25) donde avisa acerca de aquellos falsos profetas que decían venir de parte de Dios, (Jer 23:28) y vemos que Dios dice que la paja no tiene nada que ver con el trigo. De la misma forma, nada tiene que ver la experiencia de un falso profeta y la Palabra de Dios.
El que ha explicado esto mejor ha sido Pablo en Galatas (Gal 1:8).
Este fue el error del profeta de Judá, que acabó muriendo en las garras de un león, y que no contrastó la veracidad de la experiencia de un "falso profeta" a la luz de la Palabra de Dios que él mismo había recibido.
Debemos tener cuidado porque en la experiencia misma de Adán y Eva tenemos el germen de este mismo problema, y pusieron su sensación, su interpretación, su impresión fue puesta por encima de la Palabra de Dios que habían recibido.
Ciñámonos a lo que Dios ha escrito, y dejemos que nuestras experiencias subjetivas sean interpretadas a la luz de esta Palabra.
Título: 06. Los peligros del pueblo de Dios: Poner las experiencias subjetivas por encima de La Palabra.
Lecturas: 1 Reyes 13:1-26
Enlace al sermón en Audio.
Apuntes:
Salomón ha muerto y Roboam ha comenzado muy mal su reinado, surge Jeroboam y pone sos propias fiestas solemnes y lugares de culto, provocando una división del reino.
<Lectura>
El hombre sufre el peligro de coger las sensaciones subjetivas y las ponemos al lado, o incluso encima, de la Palabra de Dios. Y esto es lo que le pasó a este profeta que había sido enviado por Dios a denunciar la falsa religión de Jeroboam (fin de 1 Re 12)
Hoy vamos a repasar 5 aspectos de la historia de Roboam y este profeta de Dios:
• Dios le da a este hombre una tarea clara y definida
• El profeta responde con un comportamiento admirable
• Un giro inesperado
• Final trágico del profeta
• La verdad permanente que extraemos de esta historia.
• Dios le da a este hombre una tarea clara y definida
1 Re 13:1. El profeta tenía que ir a Betel, Tenía que hablar en público, Tenía que avisar de una señal, y no podía comer y beber allí, ni volver por el mismo camino.
• El profeta responde con un comportamiento admirable
Vemos que el profeta fue siguiendo al pie de la letra las ordenes de Dios: 1 Re 13:1-3. Como al Rey no le hace gracia que alguien denuncie que lo que hace está mal, vemos que le manda arrestar y Dios hace una señal milagrosa sobre este hombre (se le secó - paralizó) y también hace la señal anunciada. Estas señales parece que tienen un efecto en Jeroboam y parece que considera que está delante de Jehová, y pide al profeta que ruegue a Dios para que su mano fuera restaurada (v.6).
Cuando el Rey le ofrece quedarse, el profeta rehusa quedarse porque había recibido la orden de Dios de no quedarse a comer ni beber, ni volver por el mismo camino. Así, (v.10) vemos que el profeta sigue al pie de la letra los mandatos de Dios, desafiando al Rey, desafiando al altar con el falso ídolo. Parece que todo sale bien.
• Un giro inesperado
En el v.11 vemos algo que nos llama la atención: un profeta en Betel. Bet-El había sido constituido como uno de los centros de adoración al becerro, a la nueva religión, etc... Y allí parece que había un profeta de Dios, pero no se nos dice que proclamara la Palabra de dios, ni que luchara contra la adoración al ídolo. Así pensamos que podría ser un antiguo profeta del Dios viviente que se había acomodado a la nueva religión. Pero en el v. 11 vemos cómo sus hijos vienen y le cuentan lo que ha sucedido entre el Rey y el profeta que había venido con todas sus palabras.
Así el profeta de Bet-El debió sentir vergüenza por no haber hecho su trabajo y haber sido necesario que otro lo haga en su lugar. Por esto decide ir en busca de su "compañero de oficio" y le encontró bajo una encina. Pero ¿por qué iría tras el varón de Dios? Seguramente para que al ver el pueblo que este hombre de Dios convive con este profeta de Bet-El, se suavizaría y disimularía su propia negligencia y conseguiría restaurar su propia imagen. Y para conseguirlo recurre al engaño (v.18).
Así este profeta que había sido fiel en casi todo lo que se le había ordenado, confió en una experiencia de otra persona y lo puso por delante de la Palabra de Dios que él mismo había recibido. No verificó el origen ni la veracidad de la información que recibía de un hombre y que iba en contra de lo que Dios le había mandado.
Pero claro, de alguna forma todos los hombres de Dios habían recibido la Palabra de una forma subjetiva, pero este hombre de Dios ya había sido vindicado con la verdad en todo lo que había sucedido, y podía haber comprobado que la Palabra que él había recibido provenía realmente de Dios. Por lo que el profeta de Judá había recibido confirmación del mensaje recibido de parte de Dios.
Así, en lugar de obedecer a Dios hasta el final, sometió su voluntad a una apreciación subjetiva que puso por delante de la Palabra de Dios.
• Final trágico del profeta
Ahora la historia gira, y el profeta de Bet-El le anuncia que Dios le ha dicho que por la desobediencia del profeta de Judá moriría en el camino y no volvería a su casa ni por otro camino, ni por ninguno. Y así vemos el final trágico en los v.24-25.
• La verdad permanente que extraemos de esta historia
Nunca debemos poner las experiencias subjetivas al lado o por encima de la Palabra de Dios. En 2 Tim 3:16 nos dice que toda la escritura es para que el hombre de Dios sea perfecto, y es vigente hoy y siempre. Y además de decir que es necesaria, dice que es suficiente. No hace falta adaptarla ni modificarla.
2 Pe 1:21 dice que la Palabra viene de Dios y no de los hombres. ¿En qué contexto dice Pedro estas palabras? Pues esto viene después de la experiencia de la transfiguración, donde habían visto un poco de la majestad de Dios (2 Pe 1:16-18). Pedro había visto y oído la gloria de Dios. Y teniendo esta experiencia "subjetiva" Pedro pasa a decir que tenemos algo mucho más seguro que esta experiencia personal: La Palabra profética. Juan también nos previene de la existencia de muchos falsos profetas (1 Juan 4:1) y debemos probarlos, para que no seamos engañados.
Así que nosotros tenemos que poner nuestras experiencias personales bajo la Palabra de Dios, y tenemos que interpretarlo a la luz de las escrituras.
Y hoy en día tenemos muchos ejemplos de esto, donde "no importa lo que diga la biblia, porque yo he tenido una experiencia personal". Oímos cosas como "dios me ha dicho que ...." o "he sentido que Dios me mandaba hacer...", pero Dios nos habla sólo a través de su Palabra: La Biblia. Para eso nos la ha dejado.
Muchas veces cuestionamos la Palabra, pero nuestra experiencia no se cuestiona nunca. Lo que sentimos ya tiene la garantía de veracidad. Pero ya Dios nos lo avisa en Jeremías (Jer 23:25) donde avisa acerca de aquellos falsos profetas que decían venir de parte de Dios, (Jer 23:28) y vemos que Dios dice que la paja no tiene nada que ver con el trigo. De la misma forma, nada tiene que ver la experiencia de un falso profeta y la Palabra de Dios.
El que ha explicado esto mejor ha sido Pablo en Galatas (Gal 1:8).
Este fue el error del profeta de Judá, que acabó muriendo en las garras de un león, y que no contrastó la veracidad de la experiencia de un "falso profeta" a la luz de la Palabra de Dios que él mismo había recibido.
Debemos tener cuidado porque en la experiencia misma de Adán y Eva tenemos el germen de este mismo problema, y pusieron su sensación, su interpretación, su impresión fue puesta por encima de la Palabra de Dios que habían recibido.
Ciñámonos a lo que Dios ha escrito, y dejemos que nuestras experiencias subjetivas sean interpretadas a la luz de esta Palabra.
05. Los Peligros del pueblo de Dios: El deseo de evadirse.
Sermón de David Rivero predicado en la IBAO el 30 de Noviembre de 2014.
Título: 05. Los Peligros del pueblo de Dios: El deseo de evadirse.
Lecturas: Salmos 57 (leemos todo el salmo y el 55 y el 102)
Enlace al sermón en Audio.
Apuntes:
Uno de los peligros que encontramos los creyentes es el deseo de evadirnos.
Hoy vamos a estructurar el texto siguiendo el ejemplo de ciertos pájaros.
1. Pelicano
2. Paloma y gallina
3. Polluelos
1. Pelícanos.
El salmista en el Salmo 102 se sentía tan atribulado que se encontraba fuera de lugar, como un pelícano en el desierto. Esto nos sucede a nosotros muchas veces al encontrarnos como creyentes en medio de este mundo.
El salmista se encuentra abatido, descorazonado y gimiendo. Cuando pensamos en estas situaciones podemos empatizar con estos personajes y nos identificamos con ellos: estamos tan cargados y fatigados que estamos a punto de sucumbir. Algunas de estas cargas son legítimas, pero son ligeras y transitorias. Otras son cargas tan pesadas que nos hacen gemir como el salmista.
De alguna forma no debemos sentirnos agobiados por las cargas propias de la vida, y las escrituras nos animan a estar gozosos. No se nos dice que tengamos el sentimiento de estar gozosos, sino que nos dice que tengamos el gozo del Señor, como un mandato.
Por otro lado ahora tenemos un montón de comodidades hoy en día que antes no se tenían, lo que nos hacen preguntarnos, ¿cómo es que estamos agobiados? Este agobio es una tara para con nuestras amistades y familiares.
Por otro lado, cuando nos convertimos estábamos gozosos con Dios, pero sólo hay que dejar pasar un poco de tiempo para que al caer la gente nos pregunte ¿dónde está ahora tu Dios y tu provisión?
A veces el pueblo de Dios se encuentra angustiado, descorazonado y angustiado. Y ¿que podemos hacer con esto? ¿Que respuesta encontramos en la Palabra de Dios?
Al ir al Salmo 55 vemos que lo que agobiaba al salmista era la presión del odio y la persecución del enemigo. En Salmos 57:4 vemos la misma situación de opresión por parte de los enemigos, de hombres despiadados. David no está teorizando, sino que sufre cosas que ninguno de nosotros pasaremos jamás.
2. Paloma y gallina
La reacción del salmista es huir y descansar: Salmos 55:6. David quiere huir de sus enemigos (como una paloma) y encontrar paz para poder ejercer el ministerio que en ese momento no podía cumplir, para ser Rey de Israel. Quizá David anhelaba los tiempos de paz cuando era un simple y desconocido pastor.
Pero rápidamente se da cuenta que las alas que necesita no son las de una paloma para huir, sino que necesita las alas de Dios para cobijarse bajo ellas. Aquí la imagen cambia de una paloma que vuela a una gallina protectora de sus polluelos (Salmos 55:22). Así cuando David se encuentra como un pelícano en el desierto, no hay que huir como una paloma, sino que debemos buscar las alas de Dios para que nos protejan. Dios es nuestro refugio.
¿Y como se hace esto de una manera real cuando estamos nosotros en angustia?
3. Polluelos
Cuando viene el riesgo, la gallina cacarea y extiende sus alas, y los polluelos escuchan la voz de su madre y correr bajo sus alas buscando protección.
Aquí encontramos una imagen perfecta de lo que sucede con la Palabra de Dios. Y para ponerlo en términos prácticos debemos hacer diferentes cosas:
1. Debemos reconocer el paralelismo entre el cacareo de la gallina y la Palabra de Dios. Ambas, por un lado advierten del peligro, y por otro trae consuelo porque hace saber que la protección está cerca. El problema es que debemos escuchar el aviso y atender a él, no intentar huir y resolver el problema por nuestra cuenta. Debemos pues querer escuchar ese aviso. La Palabra de Dios nos avisa de los p ligros, y también nos dice dónde debemos llevar nuestras angustias (Salmos 55:22). Dios no nos dejará, sino que sustentará a sus polluelos. Escuchemos la palabra de Dios.
2. Todo el cacareo no vale para nada si el polluelo está a otra cosa, obviando voluntariamente los avisos. Así, de nada valen las advertencias de Dios si nosotros estamos a nuestras cosas. ¿como corremos nosotros al Señor?
A) Por la oración (Salmos 57:2, Salmos 55 - clamar a Dios). Así estamos llamados a correr hacia Dios en oración.
B) Por la adoración (Salmos 57:7-11). La adoración nos lleva a Dios y nos pone bajo sus alas. Cuando no tenemos una Biblia a mano, podemos recordar los cánticos que hemos aprendido y así ponernos bajo las alas del altísimo.
Los himnos y cánticos de alabanza son importantes, porque nos beneficiamos por ellos del conocimiento del Señor.
3. También debemos descansar en el Señor. Los pollitos permanecen bajo las alas de la madre hasta que ha pasado el peligro. Así, los creyentes debemos permanecer en Dios para no volver a sentir la angustia de la opresión. En Salmos 57:7 lo expresa el propio david. El creyente, o viene de una batalla, o va a una batalla o está inmerso en una batalla. Por eso debemos permanecer en el Señor y buscar su protección y su misericordia. Debemos hacer de Dios nuestra morada, y esto es permanecer en él y buscar el cobijo que nos ofrece.
Dios no es una estación de servicio, donde vamos de paso. Dios nos dice que vayamos a Él y permanezcamos en Él. El Señor Jesús, en las últimas palabras de su ministerio hace una afirmación que tiene mucho que ver con esta imagen de Dios y de Su pueblo como ave protectora y polluelos (Mateo 23:37-39).
El tiempo de la gracia se acaba, y llegará el día que no habrá más oportunidad. Habrá un día en que lo siguiente será el juicio de Dios. Pero de nada vale todo lo que Cristo dijo si nosotros no prestamos atención. La tormenta va a continuar y nosotros debemos permanecer en él. Sólo hay una salida para vencer al gran enemigo (el pecado) y su consecuencia (la muerte). El peligro de no ir bajo las alas de Dios es que sufriremos Su ira.
Título: 05. Los Peligros del pueblo de Dios: El deseo de evadirse.
Lecturas: Salmos 57 (leemos todo el salmo y el 55 y el 102)
Enlace al sermón en Audio.
Apuntes:
Uno de los peligros que encontramos los creyentes es el deseo de evadirnos.
Hoy vamos a estructurar el texto siguiendo el ejemplo de ciertos pájaros.
1. Pelicano
2. Paloma y gallina
3. Polluelos
1. Pelícanos.
El salmista en el Salmo 102 se sentía tan atribulado que se encontraba fuera de lugar, como un pelícano en el desierto. Esto nos sucede a nosotros muchas veces al encontrarnos como creyentes en medio de este mundo.
El salmista se encuentra abatido, descorazonado y gimiendo. Cuando pensamos en estas situaciones podemos empatizar con estos personajes y nos identificamos con ellos: estamos tan cargados y fatigados que estamos a punto de sucumbir. Algunas de estas cargas son legítimas, pero son ligeras y transitorias. Otras son cargas tan pesadas que nos hacen gemir como el salmista.
De alguna forma no debemos sentirnos agobiados por las cargas propias de la vida, y las escrituras nos animan a estar gozosos. No se nos dice que tengamos el sentimiento de estar gozosos, sino que nos dice que tengamos el gozo del Señor, como un mandato.
Por otro lado ahora tenemos un montón de comodidades hoy en día que antes no se tenían, lo que nos hacen preguntarnos, ¿cómo es que estamos agobiados? Este agobio es una tara para con nuestras amistades y familiares.
Por otro lado, cuando nos convertimos estábamos gozosos con Dios, pero sólo hay que dejar pasar un poco de tiempo para que al caer la gente nos pregunte ¿dónde está ahora tu Dios y tu provisión?
A veces el pueblo de Dios se encuentra angustiado, descorazonado y angustiado. Y ¿que podemos hacer con esto? ¿Que respuesta encontramos en la Palabra de Dios?
Al ir al Salmo 55 vemos que lo que agobiaba al salmista era la presión del odio y la persecución del enemigo. En Salmos 57:4 vemos la misma situación de opresión por parte de los enemigos, de hombres despiadados. David no está teorizando, sino que sufre cosas que ninguno de nosotros pasaremos jamás.
2. Paloma y gallina
La reacción del salmista es huir y descansar: Salmos 55:6. David quiere huir de sus enemigos (como una paloma) y encontrar paz para poder ejercer el ministerio que en ese momento no podía cumplir, para ser Rey de Israel. Quizá David anhelaba los tiempos de paz cuando era un simple y desconocido pastor.
Pero rápidamente se da cuenta que las alas que necesita no son las de una paloma para huir, sino que necesita las alas de Dios para cobijarse bajo ellas. Aquí la imagen cambia de una paloma que vuela a una gallina protectora de sus polluelos (Salmos 55:22). Así cuando David se encuentra como un pelícano en el desierto, no hay que huir como una paloma, sino que debemos buscar las alas de Dios para que nos protejan. Dios es nuestro refugio.
¿Y como se hace esto de una manera real cuando estamos nosotros en angustia?
3. Polluelos
Cuando viene el riesgo, la gallina cacarea y extiende sus alas, y los polluelos escuchan la voz de su madre y correr bajo sus alas buscando protección.
Aquí encontramos una imagen perfecta de lo que sucede con la Palabra de Dios. Y para ponerlo en términos prácticos debemos hacer diferentes cosas:
1. Debemos reconocer el paralelismo entre el cacareo de la gallina y la Palabra de Dios. Ambas, por un lado advierten del peligro, y por otro trae consuelo porque hace saber que la protección está cerca. El problema es que debemos escuchar el aviso y atender a él, no intentar huir y resolver el problema por nuestra cuenta. Debemos pues querer escuchar ese aviso. La Palabra de Dios nos avisa de los p ligros, y también nos dice dónde debemos llevar nuestras angustias (Salmos 55:22). Dios no nos dejará, sino que sustentará a sus polluelos. Escuchemos la palabra de Dios.
2. Todo el cacareo no vale para nada si el polluelo está a otra cosa, obviando voluntariamente los avisos. Así, de nada valen las advertencias de Dios si nosotros estamos a nuestras cosas. ¿como corremos nosotros al Señor?
A) Por la oración (Salmos 57:2, Salmos 55 - clamar a Dios). Así estamos llamados a correr hacia Dios en oración.
B) Por la adoración (Salmos 57:7-11). La adoración nos lleva a Dios y nos pone bajo sus alas. Cuando no tenemos una Biblia a mano, podemos recordar los cánticos que hemos aprendido y así ponernos bajo las alas del altísimo.
Los himnos y cánticos de alabanza son importantes, porque nos beneficiamos por ellos del conocimiento del Señor.
3. También debemos descansar en el Señor. Los pollitos permanecen bajo las alas de la madre hasta que ha pasado el peligro. Así, los creyentes debemos permanecer en Dios para no volver a sentir la angustia de la opresión. En Salmos 57:7 lo expresa el propio david. El creyente, o viene de una batalla, o va a una batalla o está inmerso en una batalla. Por eso debemos permanecer en el Señor y buscar su protección y su misericordia. Debemos hacer de Dios nuestra morada, y esto es permanecer en él y buscar el cobijo que nos ofrece.
Dios no es una estación de servicio, donde vamos de paso. Dios nos dice que vayamos a Él y permanezcamos en Él. El Señor Jesús, en las últimas palabras de su ministerio hace una afirmación que tiene mucho que ver con esta imagen de Dios y de Su pueblo como ave protectora y polluelos (Mateo 23:37-39).
El tiempo de la gracia se acaba, y llegará el día que no habrá más oportunidad. Habrá un día en que lo siguiente será el juicio de Dios. Pero de nada vale todo lo que Cristo dijo si nosotros no prestamos atención. La tormenta va a continuar y nosotros debemos permanecer en él. Sólo hay una salida para vencer al gran enemigo (el pecado) y su consecuencia (la muerte). El peligro de no ir bajo las alas de Dios es que sufriremos Su ira.
Los conflictos según Santiago.
Sermón de David Messmer predicado en la IBAO el 23 de Noviembre de 2014.
Título: Los conflictos según Santiago.
Lecturas: Santiago 4:1 - 5:11
Enlace al sermón en Audio.
Apuntes:
Lo siento, pero para este sermón no hay apuntes.
Título: Los conflictos según Santiago.
Lecturas: Santiago 4:1 - 5:11
Enlace al sermón en Audio.
Apuntes:
Lo siento, pero para este sermón no hay apuntes.
04. Los Peligros del pueblo de Dios: Vivir bajo la carga de la culpa.
Sermón de David Rivero predicado en la IBAO el 16 de Noviembre de 2014.
Título: 04. Los Peligros del pueblo de Dios: Vivir bajo la carga de la culpa.
Lecturas: Sal 32:1-6 (leemos todo el salmo)
Enlace al sermón en Audio.
Apuntes:
No hay ninguna carga más pesada que la carga de la culpa, y nadie en este mundo ha soportado esta carga más que el Rey David. David era un hombre conforme al corazón de Dios, pero que había caído también en los pecados más despreciables, y sus actos contra Dios tuvieron graves consecuencias en su vida, y le hicieron cargar toda su vida con la pesada carga de la culpa.
En este Salmo 32 vemos cómo David estaba perseguido por estos perros de la culpa (v.3 y 4) ya que este salmo fue escrito cuando aún no había confesado su pecado cometido con Urías y su mujer. Parecería que ya lo tenía todo, pero el sentimiento de culpa era muy profundo.
Como cristianos todos hemos tenido que luchar cuerpo a cuerpo en algún momento de su vida con este sentimiento de la culpa. Todos somos culpables de algo, tenemos alguna culpa sobre nosotros. ¿Que culpa está sobre tí? Mentiras, exageraciones, pensamientos impuros, engaños y demás pecados nos llevan a tener un sentimiento de culpa.
Pero, ¿cómo podemos aliviar este sentimiento de culpa? Hay alivio cuando entendemos...
- El propósito de la culpa
- La cura de la culpa.
- La necesidad de la culpa.
- El propósito de la culpa
La culpa es el sentimiento de alguien que ha quebrantado la ley. Esto nos lleva a entender algo básico: para tener sentimiento de culpa debe haber una norma objetiva, que esté fuera de nosotros, que marque lo que está bien y lo que está mal. Para los cristianos, la Palabra de Dios (La Biblia), es nuestra norma objetiva.
David en el versículo 1, al usar la palabra transgresión, está reconociendo que hay una norma y que él está al otro lado de la raya que se pone como límite en esa norma. También en el versículo 8. Las palabras transgresión y pecado nos indican que David reconocía que había retorcido y cambiado la norma para adaptarla a lo que a él le convenía. Pero el sentido de culpa le indicaba que lo que había hecho no era bueno.
El pecado es no vivir conforme a la norma que Dios nos pone, y eso es lo que le pasó a David.
Esto nos lleva a una contradicción: la sociedad defiende el relativismo, eliminando las normas absolutas e inamovibles. Las normas dependen de cada uno y lo llevan a un asunto subjetivo, pero al mismo tiempo tiene un sentido de culpabilidad enorme. Y ¿cómo llega a esta contradicción? Pues en primer lugar, no es tan fácil eliminar las normas, porque todos tenemos un sentido básico del bien y del mal que nos hace sentir la culpa del pecado. Dios nos ha puesto esto en cada uno de nosotros. Y esto es bueno porque el sentirnos mal con algo que hayamos hecho nos hace ver que hay una norma y que nos la hemos saltado.
Pero los hombres queremos lo mejor de ambos mundos: queremos quitar la norma (para hacer lo que queramos) pero no queremos sentir la culpa de la transgresión.
Al final podemos llegar a tener "sentimientos fantasma", es decir dolor en una parte del cuerpo que no existe (esto ocurre en personas amputadas). Y esto ocurre frecuentemente en personas que sienten la culpa por ciertas transgresiones en algo que no tienen. Y este temor y dolor fantasma no se puede evitar. Esta es la parte mala de la culpa: la culpa no resuelta. Si intentamos hacer cosas para intentar evitar nuestros sentimientos de culpaicada, no resuelta solo pueden empeorar las cosas.
La culpa es como una alambrada electrificada, que nos indica que estamos fuera de los límites, y nos indica que algo está mal. Dios lo ha puesto en nosotros para algo, y no podemos obviarlo, está para indicarnos que hemos transgredido los límites establecidos.
- La cura de la culpa.
La cura de la culpa es confesar a Dios de forma abierta y sincera las causas de la misma, como hizo David en el v.5.
¿Qué significa confesar el pecado? Significa darle la razón a Dios y estar de acuerdo con Él respecto a ese pecado. David justificaba su pecado, y cuando llega al punto de la confesión, lo que hace es quitarse su propia razón y darle la razón a Dios. Dios y David estaban en lados opuestos de una valla, y ahora, por la confesión, David ha saltado al lado de la valla donde está Dios. Así David dejó de luchar contra Dios cuando confesó su pecado.
Esto, el saltar al lado de la valla donde está Dios, es lo que le sucedió a David cuando Natán le hace ver su pecado. Cuando es confrontado con Dios, dejó de justificarse, confesó su pecado y se puso de parte de Dios, reconociendo su error y dándo,e la razón a Dios.
- La necesidad de la culpa.
En el v.5 vemos que Dios perdonó el pecado de David. David recibió la certidumbre del perdón. Fue perdonado no como algo que podría suceder en el futuro, sino como algo que es hecho inmediatamente. David cuenta con esto como un hecho, como una realidad.
Y ¿cómo supo David que Dios le había perdonado? ¿Podemos entrar en la mente de Dios para saber esto? No. Lo sabemos porque Dios lo ha prometido (Sal 86:5). Dios prometió que perdonaría a todos aquellos que confesaren su pecado, a todos aquellos que invoquen de forma sincera Su nombre. Por eso David no espera que Dios le perdone, sino que es consciente en ese mismo momento de la realidad del perdón de Dios.
Nosotros podemos vivir vidas sin el gozo del Señor si no asumimos que Dios perdona nuestros pecados, y vivimos nuestras vidas cargando con el peso de la culpa por ese pecado. Dios perdona sin límites y de forma incondicional, y por eso debemos sentirnos perdonados, y perdonar mosotros también sin límites.
Hay muchos cristianos que no se perdonan a sí mismos incluso cuando Dios ya nos ha perdonado, y mientras hacemos eso, el Fiablo está feliz, porque estamos centrados en cargar con esa ulpa, en lugar de estar gozándonos por las bendiciones dadas por nuestro Señor.
Dios, cuando perdona nuestros pecados, los aleja de nosotros como el Oriente del Occidente (Sal 113:12). Dios no tiene amnesia, pero promete no recordar nuestros pecados ni traerlos, una vez que estos han sido perdonados. Así debemos regocijarnos en el perdón de Dios.
No debemos vivir nuestra relación con Dios como algo basado en los sentimientos. Los sentimientos están bien, pero no debo dejar que estos sentimientos me gobiernen, sino que lo que debe gobernarnos debe ser la Palabra de Dios. Lo que nos dirige (la locomotora) es la Palabra de Dios, y lo que la sigue (los vagones) son los sentimientos.
Por eso cuando Dios perdona un pecado no hay lugar para el sentimiento de culpa. Somos pecadores y perdonados, y el perdón cancela nuestro pecado, y cargar con la losa de la culpa es ofender e insultar a Dios, porque no estaremos creyendo a Dios cuando dice que nos ha perdonado.
El primer paso que debemos dar para dejar de soportar el peso de la culpa es reconocer nuestra transgresión. Al final, el sentimiento de culpa es esa protesta de parte del Espíritu Santo que nos dice que algo no está bien. Pero cuando reconozco mi pecado, lo confieso a Dios y acepto el,perdón de Fios, ese sentimiento de culpa se va derritiendo, se disipa, se pierde y al final desaparece. Lo que hace desaparecer ese sentimiento de culpa es la sangre de Cristo, es saber que nuestra deuda ha sido cancelada y no hay nada más que nosotros tengamos que añadir.
Este pasaje de la vida de David tiene muchas enseñanzas. Para evitar el sentimiento de culpa hay que estar del lado de Dios, pero si hemos transgredido la norma, si hemos cruzado la raya, tenemos que confesar nuestro pecado para que Dios lo perdone y no recuerde más nuestro pecado. Y si Dios no quiere recordar nuestro pecad, ¿que sentido tiene que nosotros lo recordemos?
Cuando estemos perseguidos por nuestros sentimientos de culpa debemos recordar que Cristo murió en la cruz para pagar mi deuda y que por eso nuestro pecado es perdonado y no hay más lugar para ese sentimiento de culpa, sólo hay lugar para el gozo del Señor.
Título: 04. Los Peligros del pueblo de Dios: Vivir bajo la carga de la culpa.
Lecturas: Sal 32:1-6 (leemos todo el salmo)
Enlace al sermón en Audio.
Apuntes:
No hay ninguna carga más pesada que la carga de la culpa, y nadie en este mundo ha soportado esta carga más que el Rey David. David era un hombre conforme al corazón de Dios, pero que había caído también en los pecados más despreciables, y sus actos contra Dios tuvieron graves consecuencias en su vida, y le hicieron cargar toda su vida con la pesada carga de la culpa.
En este Salmo 32 vemos cómo David estaba perseguido por estos perros de la culpa (v.3 y 4) ya que este salmo fue escrito cuando aún no había confesado su pecado cometido con Urías y su mujer. Parecería que ya lo tenía todo, pero el sentimiento de culpa era muy profundo.
Como cristianos todos hemos tenido que luchar cuerpo a cuerpo en algún momento de su vida con este sentimiento de la culpa. Todos somos culpables de algo, tenemos alguna culpa sobre nosotros. ¿Que culpa está sobre tí? Mentiras, exageraciones, pensamientos impuros, engaños y demás pecados nos llevan a tener un sentimiento de culpa.
Pero, ¿cómo podemos aliviar este sentimiento de culpa? Hay alivio cuando entendemos...
- El propósito de la culpa
- La cura de la culpa.
- La necesidad de la culpa.
- El propósito de la culpa
La culpa es el sentimiento de alguien que ha quebrantado la ley. Esto nos lleva a entender algo básico: para tener sentimiento de culpa debe haber una norma objetiva, que esté fuera de nosotros, que marque lo que está bien y lo que está mal. Para los cristianos, la Palabra de Dios (La Biblia), es nuestra norma objetiva.
David en el versículo 1, al usar la palabra transgresión, está reconociendo que hay una norma y que él está al otro lado de la raya que se pone como límite en esa norma. También en el versículo 8. Las palabras transgresión y pecado nos indican que David reconocía que había retorcido y cambiado la norma para adaptarla a lo que a él le convenía. Pero el sentido de culpa le indicaba que lo que había hecho no era bueno.
El pecado es no vivir conforme a la norma que Dios nos pone, y eso es lo que le pasó a David.
Esto nos lleva a una contradicción: la sociedad defiende el relativismo, eliminando las normas absolutas e inamovibles. Las normas dependen de cada uno y lo llevan a un asunto subjetivo, pero al mismo tiempo tiene un sentido de culpabilidad enorme. Y ¿cómo llega a esta contradicción? Pues en primer lugar, no es tan fácil eliminar las normas, porque todos tenemos un sentido básico del bien y del mal que nos hace sentir la culpa del pecado. Dios nos ha puesto esto en cada uno de nosotros. Y esto es bueno porque el sentirnos mal con algo que hayamos hecho nos hace ver que hay una norma y que nos la hemos saltado.
Pero los hombres queremos lo mejor de ambos mundos: queremos quitar la norma (para hacer lo que queramos) pero no queremos sentir la culpa de la transgresión.
Al final podemos llegar a tener "sentimientos fantasma", es decir dolor en una parte del cuerpo que no existe (esto ocurre en personas amputadas). Y esto ocurre frecuentemente en personas que sienten la culpa por ciertas transgresiones en algo que no tienen. Y este temor y dolor fantasma no se puede evitar. Esta es la parte mala de la culpa: la culpa no resuelta. Si intentamos hacer cosas para intentar evitar nuestros sentimientos de culpaicada, no resuelta solo pueden empeorar las cosas.
La culpa es como una alambrada electrificada, que nos indica que estamos fuera de los límites, y nos indica que algo está mal. Dios lo ha puesto en nosotros para algo, y no podemos obviarlo, está para indicarnos que hemos transgredido los límites establecidos.
- La cura de la culpa.
La cura de la culpa es confesar a Dios de forma abierta y sincera las causas de la misma, como hizo David en el v.5.
¿Qué significa confesar el pecado? Significa darle la razón a Dios y estar de acuerdo con Él respecto a ese pecado. David justificaba su pecado, y cuando llega al punto de la confesión, lo que hace es quitarse su propia razón y darle la razón a Dios. Dios y David estaban en lados opuestos de una valla, y ahora, por la confesión, David ha saltado al lado de la valla donde está Dios. Así David dejó de luchar contra Dios cuando confesó su pecado.
Esto, el saltar al lado de la valla donde está Dios, es lo que le sucedió a David cuando Natán le hace ver su pecado. Cuando es confrontado con Dios, dejó de justificarse, confesó su pecado y se puso de parte de Dios, reconociendo su error y dándo,e la razón a Dios.
- La necesidad de la culpa.
En el v.5 vemos que Dios perdonó el pecado de David. David recibió la certidumbre del perdón. Fue perdonado no como algo que podría suceder en el futuro, sino como algo que es hecho inmediatamente. David cuenta con esto como un hecho, como una realidad.
Y ¿cómo supo David que Dios le había perdonado? ¿Podemos entrar en la mente de Dios para saber esto? No. Lo sabemos porque Dios lo ha prometido (Sal 86:5). Dios prometió que perdonaría a todos aquellos que confesaren su pecado, a todos aquellos que invoquen de forma sincera Su nombre. Por eso David no espera que Dios le perdone, sino que es consciente en ese mismo momento de la realidad del perdón de Dios.
Nosotros podemos vivir vidas sin el gozo del Señor si no asumimos que Dios perdona nuestros pecados, y vivimos nuestras vidas cargando con el peso de la culpa por ese pecado. Dios perdona sin límites y de forma incondicional, y por eso debemos sentirnos perdonados, y perdonar mosotros también sin límites.
Hay muchos cristianos que no se perdonan a sí mismos incluso cuando Dios ya nos ha perdonado, y mientras hacemos eso, el Fiablo está feliz, porque estamos centrados en cargar con esa ulpa, en lugar de estar gozándonos por las bendiciones dadas por nuestro Señor.
Dios, cuando perdona nuestros pecados, los aleja de nosotros como el Oriente del Occidente (Sal 113:12). Dios no tiene amnesia, pero promete no recordar nuestros pecados ni traerlos, una vez que estos han sido perdonados. Así debemos regocijarnos en el perdón de Dios.
No debemos vivir nuestra relación con Dios como algo basado en los sentimientos. Los sentimientos están bien, pero no debo dejar que estos sentimientos me gobiernen, sino que lo que debe gobernarnos debe ser la Palabra de Dios. Lo que nos dirige (la locomotora) es la Palabra de Dios, y lo que la sigue (los vagones) son los sentimientos.
Por eso cuando Dios perdona un pecado no hay lugar para el sentimiento de culpa. Somos pecadores y perdonados, y el perdón cancela nuestro pecado, y cargar con la losa de la culpa es ofender e insultar a Dios, porque no estaremos creyendo a Dios cuando dice que nos ha perdonado.
El primer paso que debemos dar para dejar de soportar el peso de la culpa es reconocer nuestra transgresión. Al final, el sentimiento de culpa es esa protesta de parte del Espíritu Santo que nos dice que algo no está bien. Pero cuando reconozco mi pecado, lo confieso a Dios y acepto el,perdón de Fios, ese sentimiento de culpa se va derritiendo, se disipa, se pierde y al final desaparece. Lo que hace desaparecer ese sentimiento de culpa es la sangre de Cristo, es saber que nuestra deuda ha sido cancelada y no hay nada más que nosotros tengamos que añadir.
Este pasaje de la vida de David tiene muchas enseñanzas. Para evitar el sentimiento de culpa hay que estar del lado de Dios, pero si hemos transgredido la norma, si hemos cruzado la raya, tenemos que confesar nuestro pecado para que Dios lo perdone y no recuerde más nuestro pecado. Y si Dios no quiere recordar nuestro pecad, ¿que sentido tiene que nosotros lo recordemos?
Cuando estemos perseguidos por nuestros sentimientos de culpa debemos recordar que Cristo murió en la cruz para pagar mi deuda y que por eso nuestro pecado es perdonado y no hay más lugar para ese sentimiento de culpa, sólo hay lugar para el gozo del Señor.
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